TERCERMUNDIALIZACIÓN

22 05 2013

Tercermundialización, ¿No os parece el nombre correcto para lo que estamos viviendo?. Destrucción de los derechos laborales, destrucción de los derechos sociales, destrucción de los servicios sociales, aumentos de impuestos a los más desfavorecidos, y grandes cantidades de dinero regaladas a los bancos, beneficios cada día mayores para los inversores extranjeros…

La tercermundialización siempre fue un proceso. Los países nunca fueron tercermundistas, fueron convertidos en tercermundistas. Las élites internas de su interior (políticos corruptos, dictadores, señores de la guerra, clases privilegiadas, financieros, grandes terratenientes…) y los expoliadores del exterior (colonizadores, conquistadores, empresas transnacionales, poderes financieros…) se encargaron de empobrecer a las mayorías de esos países para robar sus recursos o dominarlos a precios vergonzosos, y para explotar a sus gentes. En eso consisten la tercermundialización, en empobrecer a las mayorías, dejarlas sin recursos, para que los grandes inversores nacionales y extranjeros puedan expoliar todos los recursos por cuatro perras y explotar a los trabajadores. De esto va el tema, aumentar los beneficios de la inversión, empobrecer a todos para garantizar esos beneficios a los inversores.

En ese trabajo se especializó el FMI en las últimas décadas, al menos ese fue su resultado en la mayoría de países de América Latina, África y Asia en los que intervino, así como en los países de la antigua URSS, cuando ésta se disolvió. No soy yo, el propio Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Economía) reconoce que el FMI dejó a la mayoría de países en los que intervino con mayores niveles de pobreza que antes de intervenir. De hecho, muchos sólo han logrado recuperarse o empezar a recuperarse tras negarse a seguir sus “consejos”.

Ahora, quizá porque la situación geopolítica del mundo ha cambiado y ya no es tan fácil explotar lo suficiente a esos países, o sencillamente porque el ciclo del capitalismo ha llegado a niveles tan altos de beneficio para la inversión que ya no es suficiente explotar y expoliar esos países, el FMI y su proceso de tercermundialización han aterrizado en Europa. Los países que permitimos que nuestras clases altas explotaran a los países de otros continentes, ahora somos explotados por nuestras clases altas y las de otros países. Primero fueron por los argentinos, pero yo no era argentino, así que no me importó… qué duro el viejo poema de Brecht.

La receta del FMI en Europa es la misma de siempre, recorte de los derechos, protección, ayudas y salarios de las mayorías, combinados con incentivos, beneficios y ayudas a la minoría inversora de las clases altas nacionales y extranjeras. Nuevamente, en el último Decreto de recortes de Rajoy, sí, ese del 30 de diciembre, se recortaban derechos a millones de españoles mientras se aumentaban los avales a la especulación bancaria de forma desmesurada.

Los llamados “PIIGS” ya éramos los países que más austeridad en servicios públicos tenían, menor número de funcionarios, menores derechos laborales y sociales, menor inversión en educación, etc… y los países de menores impuestos y mayores beneficios a la inversión y a las rentas altas. España cumplía los criterios de déficit de la UE cuando cayó en la crisis. La crisis no proviene del despilfarro, sino de la tercermundialización. Y ¿cuál es la política impuesta por la UE y el FMI? Pues aumentar la tercermundialización, menor inversión para los servicios sociales, menos derechos laborales y sociales para los necesitados y rescates, beneficios y otros privilegios para los más ricos y los inversores extranjeros. Es decir, hacer lo que nos llevó a la crisis, pero más profundamente, lo que nos conduce a que la crisis no deja de aumentar.

La excusa de la tercermundialización siempre es la misma. Aristóteles ya decía que la esclavitud beneficiaba al esclavo, los colonizadores españoles decían llevar el catolicismo y realizar una labor de apostolado, los colonizadores posteriores decían llevar la civilización, después vendría la inversión para el progreso… El FMI de las últimas décadas dice que las políticas de quitar derechos y empobrecer a las mayorías y enriquecer y beneficiar a los grandes inversores, traerá el beneficio económico a todos… ¿Cómo podemos creerlo? Bombardear por la paz, follar por la virginidad, empobrecer a la mayoría por su bien…

La tercermundialización es un proceso, bien calculado, un proceso para aumentar los beneficios de los inversores y capitalistas en general. La locura del capitalismo es que no se necesita grandes o enormes niveles de beneficio, se necesita siempre más beneficios. Cuando la producción no da más de sí, no queda más remedio que acudir a la especulación y la explotación, el expolio, obtener más beneficio sin poder producir más implica dejar menos de lo producido a los demás. Y cada día crece.

Los creadores de “tercermundos” dicen que aguantemos más recortes y les demos más beneficios, que ya nos beneficiará a nosotros, pero eso nunca sucede. No puede suceder: empobrecer a la gente no puede traer su beneficio económico ni en el futuro ni nunca. Es absurdo. Me duele tener que decir esta tontería ya ha demostrado ser totalmente falsa en todos los países en los que se ha aplicado por el FMI, desde Argentina y toda América Latina hasta la cada vez más arruinada Grecia, pasando por la mitad de África, Asia, Irlanda, Portugal… Cada año las crisis se profundizan más, cada paquete de recortes se hace prometiendo que en un año o en meses la cosa cambiará, pero eso jamás se produce, porque empobrecer a las mayorías sólo lleva a aumentar la pobreza, y la situación no hace más que empeorar, y llegan nuevos recortes… En España, ya 1 de cada 4 personas se encuentra al borde de la pobreza, para eso han servido los recortes y los rescates a los bancos, para empobrecer a la mayoría y que estemos desesperados, sin saber qué hacer, dispuestos a aguantar el siguiente brote de recortes y beneficios a los inversores y grandes capitalistas. El mes que viene vendrá el siguiente, con más de 5 millones de parados y unos índices de desigualdad tercermundistas, y ya nos han dicho que no servirá para nada, pero los políticos seguirán con la tercermundialización, porque de eso se trata, de aumentar los beneficios de las clases altas, los inversores, los que viven de sus rentas y capital. Mientras, asistimos a los testimonios vomitivos de los brokers de Wall Street de todas las nacionalidades frotándose las manos, alegrándose, porque nunca habían ganado tanto dinero como en esta crisis. ¿Todavía alguien se piensa que se empobrece a los países sin querer? Los economistas críticos dicen que los técnicos y directivos del FMI y otras instituciones se dejan llevar por la ideología ortodoxa económica en lugar de analizar de forma científica los hechos. ¡Llevan 20 años haciendo lo mismo! A mí no me gusta llamar imbéciles a toda esa gente, no creo que sean estúpidos, así que prefiero llamarles bastardos malnacidos. En realidad, el FMI depende de su Junta Directiva, en la que gobierna el Tesoro estadounidense (en realidad, Goldman Sachs) y las autoridades europeas (en realidad, la Banca). Mark Weisbrot ha escrito que no existe ninguna justificación económica para lo que hacen, que saben que condenan a décadas de pobreza y sufrimiento a poblaciones que podrían salir de otro modo. Creo que son desalmados que disfrutan ganando unas cifras sin sentido que jamás podrán utilizar para nada más que invertir más, a cambio de arruinar a millones de personas. Empobrecen a países enteros para jugar la próxima partida de Monopoly con más fichas esta vez.

Recortar derechos a las mayorías, quitarles servicios, robarles sus salarios, aumentarles los impuestos, y a cambio, aumentar las ayudas a los bancos, recortar los impuestos a los más ricos y aumentar los beneficios y derechos de los inversores. Esto es lo que vivimos, ¿por qué no juzgamos los hechos por lo que son?. Vivimos la oligarquía vestida de seda y la llamamos seda.

La tercermundialización siempre fue un proceso, y siempre fue un proceso político. Que nadie se engañe, la economía no tiene nada que ver. Los recortes no los hace una empresa, los hace un Gobierno, como la esclavitud era impuesta por los ejércitos y la servidumbre por los aristócratas, la colonización por los reyes y la explotación y el expolio por los dictadores. La lucha es política, sólo crear una democracia real puede sacarnos de ésta, sólo devolver el poder al pueblo y arrebatarlo a las élites, echar a los políticos actuales (en la cárcel es donde merecen estar) y crear desde cero, como ha hecho Islandia, como ha hecho Ecuador, negarnos a jugar su juego, a pagar su deuda, a dar más beneficios a los grandes inversores, negarnos a renunciar a nuestros derechos. Tenemos que aprender de los que han salido de las deudas de crisis, y la receta siempre es la misma: recuperar la soberanía del pueblo, echar al FMI y los seguidores de las políticas de austeridad, recuperar la política y la economía para la gente. Cuando uno de los gobernantes actuales impongan sus políticas de austeridad, saber sus intenciones es tan sencillo como preguntarles si esas medidas, en los países en crisis en los que se aplicaron antes trajeron la salida de la crisis o mucha más pobreza durante más años. Veremos que lo que buscan es la tercermundialización: el aumento desmesurado de los beneficios de los más ricos a costa de los más pobres.

En España, sorprendentemente, son o somos muchos los que hemos emprendido ese camino, desde el 15-M hasta las Asambleas Ciudadanas Constituyentes. Sorprendentemente, no nos quedamos parados, nos hemos levantado. Sorprendentemente, el final del poema de Brecht ha cambiado y ahora, cuando han venido por nosotros, resulta que no estamos solos, que el mundo entero se alza, y que nosotros también.

Diego Hidalgo Morgado





HECHOS DE OLIGARQUÍA CON EXCUSAS DE DEMOCRACIA

15 01 2012
“La verdadera naturaleza del sistema internacional en el que estábamos viviendo sólo se advirtió cuando se derrumbó… Ocurrió así que los países democráticos fueron los últimos en advertir la verdadera naturaleza de la catástrofe y los más lentos en afrontar sus efectos” Karl Polanyi. La gran transformación.

Propongo un juego. Juguemos a ser marcianitos, supongamos que acabamos de llegar a este mundo (seguramente habrá atasco al llegar y el aire estará apestado de bruma, se lo advierto), que jamás oímos sus discursos llenos de florituras y mentiras. Sencillamente miremos con nuestros propios ojos lo que pasa. Miremos cómo un presidente es impuesto en Italia, cómo se rescata a los bancos y se recortan derechos a todos los demás, cómo se rebajan impuestos a los más ricos y se arruinan los estados del bienestar. Miremos. No oigamos. Cierren sus oídos un instante, dejen de escuchar los disfraces de palabras con que se enmascaran las realidades (es un truco muy antiguo). Dejen de escuchar a los que les dicen que no le hemos rebajado los impuestos a los ricos, sino que fomentamos la inversión. No escuchen a los que les dicen que no se ha regalado el dinero de los impuestos a los bancos, sino que se les ha rescatado o se les ha dotado de liquidez. No escuchen a los que han impuesto al nuevo presidente italiano, que dicen, esto es un sistema democrático, tan sólo vamos a tomarnos un descansito un momento para hacer lo que a nosotros nos dé la gana, dejar el país arruinado y regalado para nosotros, y ya volvemos a ser una democracia. ¿Qué es Monti, un kit-kat?. Argumentando se puede conseguir que cualquier acto, cualquier robo parezca hecho con buena intención, por buenas razones (lo se bien, soy jurista). Y lo sabemos todos. Lo sabemos por la Historia. Si hoy cualquiera de nosotros leyera a un esclavista (Aristóteles, por ejemplo) afirmando que la esclavitud se mantenía porque era buena para todos, incluidos los esclavos, no le creeríamos, ni diríamos, “ah, era una buena persona, pero equivocada”, sabríamos que ellos se hartaban de ganar dinero con la esclavitud. Si hoy nos dijera un señor feudal que se aprovechaba del derecho de pernada y masacraba a impuestos a sus siervos porque es la voluntad de Dios y para poder protegerles, le mandaríamos bastante, bastante, lejos. Nos fijaríamos en sus obras, no en sus palabras. Si hoy nos llegara un “colonizador” y afirmara que explotaban a los indios americanos por su propio bien y que les robaban sus tierras para llevar la civilización y la palabra de Dios, no le creeríamos. Miraríamos lo que hicieron sin escuchar sus mentirosas palabras, y le escupiríamos a la cara por lo que hizo, dijera lo que dijera. Lo mismo haríamos de un capitalista del siglo XIX que explotara niños, o de un dictador (Franco decía ser como un padre para la patria).

Hoy vemos cómo con bellas palabras crearon infiernos para los pueblos, para los más desfavorecidos. Cada día más, nuestros sistemas políticos sólo tienen bellas palabras. Si no nos dijeran una y otra vez que esto es democracia, veríamos, si miráramos como marcianitos recién llegados, que los políticos son dominados tan sólo por los más ricos y se encargan de arrebatar a las clases más pobres para entregar rescates y cada vez más y más regalos a los más ricos. Es decir, si no nos dijeran una y otra vez que esto es una democracia, seguramente pensaríamos que esto es una oligarquía.

Bombardear por la paz es como follar por la virginidad”, es una conocida consigna pacifista. Pues lo mismo, recortar derechos a los desfavorecidos y regalar miles de millones a las clases financieras no sirve ni se hace para que los desfavorecidos vivan mejor o tengan trabajo. Sirve y se hace para favorecer a las clases financieras. Empobrecer a un pobre, reducir el salario a los trabajadores, quitarles los derechos, reducir las prestaciones sociales… y al tiempo se regalan miles de millones a los bancos y las grandes empresas donde los políticos suelen acabar trabajando, ¿en serio alguien piensa que ésto se hace para que vivamos mejor?.

Si miramos como marcianitos, ¿esto qué es?. Esto es oligarquía.