HECHOS DE OLIGARQUÍA CON EXCUSAS DE DEMOCRACIA

15 01 2012
“La verdadera naturaleza del sistema internacional en el que estábamos viviendo sólo se advirtió cuando se derrumbó… Ocurrió así que los países democráticos fueron los últimos en advertir la verdadera naturaleza de la catástrofe y los más lentos en afrontar sus efectos” Karl Polanyi. La gran transformación.

Propongo un juego. Juguemos a ser marcianitos, supongamos que acabamos de llegar a este mundo (seguramente habrá atasco al llegar y el aire estará apestado de bruma, se lo advierto), que jamás oímos sus discursos llenos de florituras y mentiras. Sencillamente miremos con nuestros propios ojos lo que pasa. Miremos cómo un presidente es impuesto en Italia, cómo se rescata a los bancos y se recortan derechos a todos los demás, cómo se rebajan impuestos a los más ricos y se arruinan los estados del bienestar. Miremos. No oigamos. Cierren sus oídos un instante, dejen de escuchar los disfraces de palabras con que se enmascaran las realidades (es un truco muy antiguo). Dejen de escuchar a los que les dicen que no le hemos rebajado los impuestos a los ricos, sino que fomentamos la inversión. No escuchen a los que les dicen que no se ha regalado el dinero de los impuestos a los bancos, sino que se les ha rescatado o se les ha dotado de liquidez. No escuchen a los que han impuesto al nuevo presidente italiano, que dicen, esto es un sistema democrático, tan sólo vamos a tomarnos un descansito un momento para hacer lo que a nosotros nos dé la gana, dejar el país arruinado y regalado para nosotros, y ya volvemos a ser una democracia. ¿Qué es Monti, un kit-kat?. Argumentando se puede conseguir que cualquier acto, cualquier robo parezca hecho con buena intención, por buenas razones (lo se bien, soy jurista). Y lo sabemos todos. Lo sabemos por la Historia. Si hoy cualquiera de nosotros leyera a un esclavista (Aristóteles, por ejemplo) afirmando que la esclavitud se mantenía porque era buena para todos, incluidos los esclavos, no le creeríamos, ni diríamos, “ah, era una buena persona, pero equivocada”, sabríamos que ellos se hartaban de ganar dinero con la esclavitud. Si hoy nos dijera un señor feudal que se aprovechaba del derecho de pernada y masacraba a impuestos a sus siervos porque es la voluntad de Dios y para poder protegerles, le mandaríamos bastante, bastante, lejos. Nos fijaríamos en sus obras, no en sus palabras. Si hoy nos llegara un “colonizador” y afirmara que explotaban a los indios americanos por su propio bien y que les robaban sus tierras para llevar la civilización y la palabra de Dios, no le creeríamos. Miraríamos lo que hicieron sin escuchar sus mentirosas palabras, y le escupiríamos a la cara por lo que hizo, dijera lo que dijera. Lo mismo haríamos de un capitalista del siglo XIX que explotara niños, o de un dictador (Franco decía ser como un padre para la patria).

Hoy vemos cómo con bellas palabras crearon infiernos para los pueblos, para los más desfavorecidos. Cada día más, nuestros sistemas políticos sólo tienen bellas palabras. Si no nos dijeran una y otra vez que esto es democracia, veríamos, si miráramos como marcianitos recién llegados, que los políticos son dominados tan sólo por los más ricos y se encargan de arrebatar a las clases más pobres para entregar rescates y cada vez más y más regalos a los más ricos. Es decir, si no nos dijeran una y otra vez que esto es una democracia, seguramente pensaríamos que esto es una oligarquía.

Bombardear por la paz es como follar por la virginidad”, es una conocida consigna pacifista. Pues lo mismo, recortar derechos a los desfavorecidos y regalar miles de millones a las clases financieras no sirve ni se hace para que los desfavorecidos vivan mejor o tengan trabajo. Sirve y se hace para favorecer a las clases financieras. Empobrecer a un pobre, reducir el salario a los trabajadores, quitarles los derechos, reducir las prestaciones sociales… y al tiempo se regalan miles de millones a los bancos y las grandes empresas donde los políticos suelen acabar trabajando, ¿en serio alguien piensa que ésto se hace para que vivamos mejor?.

Si miramos como marcianitos, ¿esto qué es?. Esto es oligarquía.